Embarazo sin estrías

Cuando me quedé embarazada estaba convencida de que después del parto estaría llena de estrías. O que al menos tendría más que las que ya tenía desde la adolescencia y de las que me habían salido en los muslos como recompensa por aguantar cual mártir una clase semanal de GAP que parecía impartida por un entrenador militar. Así eran mis estrías: un día no estaban y como por arte de magia y de olvidarme de la hidratación un par de semanas tenía otra para la colección. ¿Quién iba a pensar que después del parto mi tripa estaría como si por allí no hubiera pasado nadie?

embarazo sin estrías

Tripa a día de hoy y sin Photoshop

Eres propensa a las estrías y ya está, así que hazte a la idea. Si tienes en el resto del cuerpo sin haber fluctuado más que 7 u 8 kilos de peso en veinte años ¿qué se puede esperar cuando tu útero va a crecer hasta 30 veces su volumen? Al menos eso me decía yo. Pero mira, si algo tiene de bueno el embarazo es que sabes lo que va a pasar y si no lo puedes evitar al menos puedes prepararte para ello. Así que desde que me fui planteando que quería ver nacer a Momotaro empecé a añadir la tripa como zona a hidratar diariamente (hasta el momento ni siquiera perdía el tiempo en darme crema) y una vez que habíamos confirmado que el pequeño samurai estaba preparándose para dar sablazos desde ahí dentro comencé un plan de choque basado en la incertidumbre total y que seguía diariamente estos pasos:

Después de la ducha: la hidratante habitual, sin escatimar. Teniendo en cuenta que la mía era la Amalfi con aloe vera (1 €/500 ml. en Carrefour) no iba a arruinarme precisamente.

-Una vez que la piel había absorbido la hidratante: aceite de almendras dulces mezclado con aceite de rosa mosqueta. Empecé haciendo una mezcla a partes iguales pero como el de rosa mosqueta mancha muchísimo la ropa y no huele especialmente bien enseguida me pasé a un 75/25%. Podéis comprarlos a muy buen precio en Manuel Riesgo pero cualquiera sirve.

– Por la noche: una crema específica antiestrías apta para el embarazo. Yo usé la loción de Sesderma (ojo porque es importante que sea la loción puesto que la crema no es apta para el embarazo) que me habían recomendado y que no es cara. Además como me la aplicaba una sola vez al día y no dos como indica el fabricante, cada envase me duró un trimestre.

Cada vez que me notaba la piel tensa o que me acordaba o que me aburría: más aceite para el saco (el saco que llevaba a Momotaro dentro).

Resultado: sigo teniendo las estrías que tenía de antes pero la tripa no tiene rastro del embarazo y la piel volvió a su lugar de un día para otro (excepto en el agujero del piercing) y aún cada vez que me miro al espejo me parece mentira que Momotaro haya podido vivir ahí dentro durante nueve meses.

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2 Responses

  1. Perez dice:

    Fantastico articulo me encanta !Muchas Gracias

  1. 29 Junio, 2017

    […] de parafarmacia sino porque con un bote de aceite de almendras que usé yo durante el embarazo para evitar las estrías y un tubo de crema de caléndula de Weleda que tenía en casa hemos tirado un año sin mayores […]

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