Iogolino vs banana&teat

Esta semana tenemos que agradecer a Madresfera que siempre está organizando actividades para bloggers que Nestlé nos haya escogido para probar y aprobar sus nuevas variedades de alimentación para bebés Iogolino. No todos los días tiene uno la oportunidad de hacer feedback directo con una gran empresa y contribuir a intentar que algo tan importante como la alimentación de los peques y su relación con la comida se tome en serio y con responsabilidad. Así que vamos a ser sinceros y, en la medida de nuestras capacidades, constructivos con nuestra crítica.

iogolino

Con Iogolino suave y cremoso nos esperábamos algo similar a los potitos: frutas, quizá algo de azúcar e hidratos de carbono. La sorpresa ha sido leer los ingredientes y encontrar leche fermentada (de vaca, se sobreentiende) en un tarrito recomendado para bebés de 6 meses en adelante.

Hasta el momento, no nos habíamos planteado la opción de los lácteos en un bebé lactante ¿para qué si hasta suena redundante? Pero al investigar nos encontramos con que la leche de vaca no es recomendada por la AEP hasta el año de edad, y sobre los riesgos leemos desde anemia según algunas fuentes, a problemas digestivos y renales según otras. Todo hay que decirlo, yo estuve tomando leche de vaca  sin adaptar desde que el pediatra le mandó a mi madre el destete con dos meses por culpa de unos percentiles absurdos que se ve que yo no cumplía y no he tenido ningún problema de salud.

El caso es que de no seguir con la lactancia (aunque sería lo más recomendable) la leche tiene que ser específica para esa edad. ¿Y qué es una leche específica? Pues por más que intentamos entenderlo no nos queda claro y eso que llevamos una semana leyendo los ingredientes de las leches de fórmula comerciales y de los yogures para bebés (en el súper piensan que se nos ha ido la olla). Entre estos últimos, unos ponen claramente que llevan leche de continuación pero entre paréntesis que lo único que han hecho ha sido añadirle a esa leche almidón de maíz y aceites vegetales. Otros, como Iogolino, indican que la leche que llevan es simplemente leche fermentada o leche a secas y que otro ingrediente del producto es el almidón de maíz o de patata, que para el caso es lo mismo, pero al menos no lo hacen pasar por leche modificada. Lo que seguro no entendemos es por qué esa manía de las marcas comerciales por introducir los yogures en la alimentación de los lactantes si la leche es el único alimento al que no se tienen que “acostumbrar” porque la costumbre les viene de serie.

iogolino

Así que, como la alimentación fundamental de nuestro hijo sigue siendo la leche materna, al final, hemos hecho igual que con todos los demás alimentos complementarios que ha probado hasta ahora, le hemos dejado decidir a él si lo quería y, aunque no pone tanta pasión como por un filete, parece que el de bolsita le ha gustado bastante (por desgracia para él no es algo que le vayamos a dar a menudo). Aunque teniendo en cuenta que sus únicas palabras identificables hasta ahora son mamá, papá, teta, aba (agua), nenene (no me cambies de ropa) y babababúm (aún desconocemos el significado) su opinión no iba a quedar demasiado clara. Por suerte mamá tiene mucho saque desde que empezó la lactancia y ningún problema en hacer de catadora oficial:

Variedad de sabores: Sin duda le damos un 5. Hay natural, de plátano, melocotón y pera para los más pequeños y frambuesa, fresa y fresa con manzana a partir de 8 meses. Supongo que esta distinción de edad es por evitar alergias a la fresa, tiene gracia porque a nosotros lo que nos desaconsejó la pediatra fueron las frutas con pelo como el melocotón -así que le dimos nectarina y ciruela- pero luego nos tocó otra que nos dijo que también las de hueso (vaya hombre ya no podíamos volver al pasado y evitar las ciruelas y nectarinas). Sea como sea en ambas categorías entra el melocotón. Pero teniendo en cuenta las miles de teorías que hay con esto de las alergias no nos preocupa demasiado.

Sabor: Le damos un 1 al melocotón que es demasiado suave y poco natural. Pero suponemos que están pensados para bebés con problemas para aceptar nuevos sabores. Teniendo en cuenta que Momotaro no le hace ascos a nada y degusta un trozo de pimiento asado como si fuera un caramelo, esto no nos supondría una ventaja. Los de plátano y manzana fresa se merecen un 4.

Textura: Le damos un 1. Tienen una textura granulosa bastante desagradable, al menos para un adulto. Al principio pensé que era porque llevaba  fruta de verdad. Nadie espera triturar una pera y que le quede la consistencia suave de un yogur. Pero la textura es la misma en uno de plátano que en uno de melocotón cuando la textura de estas dos frutas al triturarlas es totalmente diferente. Intrigante…

Facilidad de transportar y llevar fuera de casa: Poder llevarlo de excursión es una gran ventaja (le damos un 5) con respecto a otros yogures, porque no necesita frío. Como Momotaro no come productos envasados a diario podemos meter uno en su bolso y olvidarnos, y el día que hace falta sigue ahí en perfecto estado. Sin embargo, de la misma marca, nos gustan más las bolsitas Naturnés que, aunque preferimos siempre dar fruta fresca y evitar los azúcares añadidos, nos parecen una buena alternativa al potito para las excursiones con papá o los paseos con los abuelos y no llevan ningún tipo de leche. Con mamá solemos llevar algo sano de picar pero para comer tenemos la sabrosa y nutritiva teta, siempre al gusto del consumidor.

Respecto a la facilidad para comerlo fuera de casa depende del envase. Para un bebé como Momotaro que desde antes de los 6 meses se empeña en agarrar los alimentos sólidos pero también los líquidos, los de tarrito son mucho menos prácticos. Porque cada vez que hay que darle de comer con cuchara o te la quita o mete las manos dentro para arrastrar el contenido a la boca y se pone hecho un asco. Los de bolsita, que según las instrucciones no son para tomar directamente en niños tan pequeños, son mucho más limpios. Él engancha la boquilla y se lo come sin problemas… siempre que no nos vea a los papás comer cualquier otra cosa, en ese caso siempre prefiere dejarlo a medias y comer de lo nuestro (como hacemos cuando nos sentamos a la mesa).

iogolino

Vamos, que para un niño acostumbrado al blw (si no sabéis lo que es aquí Marujista lo explica muy bien) es mejor el envase de bolsita y, en caso de comer frutas que haya que pelar y trocear, puede ser muy útil para fuera de casa, sobre todo si te pilla desprevenido y tienes que echar mano a lo que haya en la bolsa. Pero si como le pasa al nuestro, tu bebé acepta la fruta sin problemas y mantenéis la lactancia, nos parece mucho más cómodo, limpio, sano, rico y fácil de comer un simple y vulgar banana&teat.

Vegaoo.es - disfraces a precios baratos baratos

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.