Piano Pataditas y Móvil Ositos Voladores con proyector. Analizamos los juguetes evolutivos que el bebé puede seguir usando hasta que sea un niño

Hoy os vamos a comentar nuestras sensaciones con estos dos juguetes evolutivos de Fisher Price. Hemos tenido la posibilidad de probarlos gracias a Madresfera y a que Fisher Price, en continua mejora, nos ha pedido nuestra opinión sobre ellos, pidiéndonos un post de Sello de Calidad.

Y, siendo sincera, en esta casa somos dos contra uno en lo que a juguetes de pilas se refiere. A nuestro hijo le gustan, nunca les ha hecho ningún asco, pero a nosotros no nos gusta comprarlos. Sin embargo de un tiempo a esta parte el peque se está interesando mucho por todo lo que son instumentos musicales, a los que nunca había hecho mucho caso y me pareció que el piano podría gustarle. También me llamó la atención que el proyector del Móvil Ositos Voladores pudiera usarse por separado porque sabía que tener estrellas proyectadas en el techo de la habitación le iba a encantar.

No voy a ponerme a posturear sobre las bondades de los juguetes de madera ni a pontificar sobre la sostenibilidad. Simplemente, cuando se les acaban las pilas se acaba la diversión y no tenemos tantas pilas recargables en casa ni ganas de gastar más en pilas que en juguetes.  Así que Momotaro llevaba ya bastante tiempo sin jugar con nada que tuviera pilas. Puede ser por eso que cuando el Piano Pataditas llegó a casa Momotaro se empeñó en que lo abriera casi sin dejarme hacer fotos y estuvo toda la hora de la comida entretenido en encontrar todas las opciones de juego y sonidos que tenía.

Piano Pataditas. Un juguete evolutivo que durará mucho tiempo

Daos cuenta que estamos hablando de juguetes evolutivos que se pueden usar desde el nacimiento y que mi hijo tiene ahora mismo 31 meses. Por tanto, son muy versátiles y nos aseguran entretenimiento para el niño durante 3 años. Esto es algo que nos suelen vender muchas marcas pero no siempre es cierto. Nosotros mismos compramos en su momento una gimnasio de actividades evolutivo del que la marca aseguraba que nos valdría hasta esta edad y que ya tuvimos que vender de segunda mano hace varios meses porque a la hora de la verdad no daba juego ninguno para un niño tan mayor. Durante los primeros meses le llamaba la atención y nos aseguró algunos minutos de tranquilidad pera poder hacer cosas básicas como ducharnos o comer sin tener que cargar con un bebé que no quería dormir nunca y que siempre quería estar con nosotros pero no aceptaba ser porteado porque no quería que le diera sueño. Pero en cuanto se cansó de intentar agarrar el muñequito que se movía y de zarandear el espejo no quiso saber nada más de él. Sin embargo con el gimnasio de Fisher Price las posibilidades de que el niño se canse según crece son más remotas.

El piano tiene la ventaja de que, además de manta de juegos con animales, colores y texturas (incluso trae un mordedor) es eso… un piano. Algo con lo que el ser humano, a poco que le guste la música, se puede entretener desde los 0 a los 99 años. Por tanto, la capacidad para interactuar con el juguete está asegurada. Además hace referencia a los diferentes colores y animales y eso es también algo que le va a llamar más la atención cuanto más aprenda sobre ello. En nuestro caso ya ha pasado las época de los animales y las formas pero seguimos en la de identificar los colores y los números y le hace ilusión que el piano le confirme cuáles son. En una primera edad sirve para jugar tumbado y más adelante pueden jugar sentados ya que el piano es orientable y pueden meter las piernas por debajo. Los muñecos también se pueden desmontar y colgar en el reposabrazos del carrito, la hamaca o en cualquier otro sitio en el que el bebé pueda pasar el rato. Aquí tenéis un podcast específico sobre este juguete evolutivo y sus principales áreas de desarrollo que trabaja.

Otra característica clave que nos ha llamado la atención respecto a otros juguetes de pilas que hemos tenido que sufrir es que las melodías son muy agradables. Con esto no estoy poniéndome en el lugar del niño sino en el de un pobre padre/madre que va a tener que oír de fondo los mismos sonidos durante meses y que más vale que sean lo menos estridentes posibles. Además tiene dos opciones de volumen (esto es un detalle hacia l@s p(m)adres por parte de Fisher Price). La voz de mujer que dice los números, animales y colores es bastante dulce, aunque canta una canción pegadiza que no me puedo quitar de la cabeza y llevo una semana cantándola. En fin, ser madre son estas cosas…

Obviamente, además de la canción extremadamente pegadiza (jajaja) tiene algunas otros puntos débiles, la  manta de juegos es un poco pequeña de tamaño y también hecho de menos que se pueda plegar y guardar si necesidad de usar la caja en la que viene. Cuando tienes una casa pequeña resulta vital poder recoger los juguetes con facilidad y que todo se cierre sobre sí mismo para guardarlo es vital.

Móvil de Ositos Voladores con proyector de estrellas

Un móvil es uno de esos juguetes que en su momento nunca llegamos a comprar y que ahora nos preguntamos si no nos hubieran dado un descanso durante tantos meses de dormir mal. Nuestro hijo siempre ha dormido muy pocas horas, nunca le ha gustado dormirse ni tener sueño. Se lo pasaba demasiado bien como para perderse nada y desde muy bebé ha buscado estrategias para no caer en los brazos de morfeo.  Incluso siendo un niño lactante y muy demandante rechazaba la teta cuando tenía sueño. Por suerte siempre ha tenido una especie de botón de desconexión que se pone en marcha a las once de la noche (ojalá lo tuviera un par de horas antes). Nunca le compramos móvil para la cuna porque mientras estaba embarazada le hice uno DIY. Y con eso y una luz nocturna proyector hemos tirado hasta ahora que, sin venir a cuento, ha decidido irse a la cama él solito cuando considera que tiene sueño que, para nuestro pesar, sigue siendo a las once de la noche (menos mal que ha dejado de madrugar).

Entonces llegan a casa estos ositos de colores pastel con alas de mariposa que parece que lleven puesto un disfraz de peluche con gorro (a mi me horrorizan los ositos, creo que es el animal más explotado del universo infantil, pero estos me hacen mucha gracia). Y empiezas a pensar si no hubiera sido más fácil la hora de dormir si hubieras tenido un móvil con proyector y tantas melodías diferentes (he pulsado el botón de la música un montón de veces y aún no sé cuántas son porque siempre me parece que toca una distinta). Es posible que se hubiera negado a prestarle atención por su fobia a todas las cosas que dan sueño pero tiene tantas opciones (sonidos de la naturaleza, ruido blanco, todas las melodías, luces que van cambiando para proyectar las estrellas en una zona u otra de la habitación y que se pueden activar por separado de los sonidos…) que me llego a plantear si hubiera sido los suficientemente hipnótico como para dormirle a una hora prudencial. Ahora que ya tiene casi tres años le hemos puesto el proyector en su habitación (junto a su luz quitamiedos habitual) y le ha encantado. Por la mañana hemos estado jugando un buen rato con las persianas bajadas y las luces apagadas, atrapando las estrellas por las paredes, poniendo pañuelos encima para ver como cambiaban de color, proyectándolas en las manos y en diferentes objetos… Pero de dormirse nada. Cuando lo hemos puesto por la noche no hace más que gritar… ¡Mira! ¡Son estrellas! ¡Cuántas estrellas! Y lo más pronto que se ha dormido con tanta emoción ha sido a las once y veinte. A lo mejor dentro de unos días se le pasa la novedad y le sirve como inductor al sueño pero… conociéndole…

A pesar de mi hijo (el guerrero contra el sueño) me parece un artilugio muy bien pensado para el descanso… de los padres especialmente. Tiene un mando a distancia para que puedas apagarlo desde lejos y evites entrar en la habitación y pisar una pelota que suena o enredarte con los osos… o cualquiera de esas cosas que Murphy tiene preparadas para que tu bebé se despierte cuando ya habías logrado que se durmiera. Es muy fácil de agarrar a cualquier tipo de barrote (yo lo he puesto en las estanterías de los libros para hacer las fotos) Y, al igual que el anterior resulta muy versátil para poder usarlo como proyector sin los ositos cuando el niño ya es mayor. Realmente, según Fisher Price, solo debe usarse como móvil completo hasta los 5 meses por razones de seguridad. Luego te recomiendan poner los ositos en la capota del carrito y usar el proyector por separado. De ahí que lo llamen 3 en 1.

Sin embargo le veo dos desventajas grandes aunque insalvables. La primera es el tema de las pilas. Es obvio que no puede funcionar sin electricidad pero, una vez que se empieza a usar como proyector estaría bien poder enchufarlo para evitar tirar de pilas que, por cierto, no vienen incluidas. Entiendo que tener enchufe sería un problema de seguridad mientras el bebé es pequeño pero podría tener un conector oculto o algo así para poder quitar el cable durante los primeros meses. Por otro lado, cuando separas el proyector para usarlo en la habitación de bebés mayores el motor del móvil sigue funcionando (durante 12 minutos seguidos como si los osos siguiera colgando). Estaría bien que al separar el brazo dejara de funcionar el movimiento para gastar menos energía.

¿Y vosotros? ¿Usásteis algún juguete para bebés que haya seguido gustando a vuestros hijos hasta que se han convertido en niños?

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