Si alguna vez pasáis por la calle Alonso Cano y veis un grupo de personas haciendo cola junto a una pequeñísima puerta, poneos detrás. No. No regalan nada. Aunque cualquiera lo diría. Pero hacen el mejor strudel de manzana de Madrid. Desde luego, tener como especialidad un dulce germano no es una cosa muy habitual, pero es que esta minipastelería es bastante excéntrica, empezando por su nombre: “Bizcochos imperiales”, siguiendo por sus productos y terminando al final de una cola que nunca nos imaginamos que podría formarse a la puerta de un local tan minúsculo, sin filigranas publicitarias y casi sin escaparate.
Cuando entras te preguntas dónde han metido la tienda. El mostrador no tiene más de un metro de ancho, las empleadas se agolpan para atender y sacan los manjares de no se sabe donde. Eso sí, no pretendas verlos antes, porque el sitio es tan pequeño que ni siquiera los tienen expuestos. De hecho, es bastante difícil conseguir entrar antes de que las existencias de lo que vas a buscar, se hayan agotado, especialmente si hablamos del strudel. Más nos vale ir a primera hora de la mañana y ser los primeros de la cola como si de una promoción de Ikea se tratara. Pero tened por seguro que merecerá la pena.
Bizcochos imperiales: c/ Alonso Cano 82 (Madrid). Metro: Nuevos Ministerios.








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