Últimamente parece que tenemos alguna habilidad extrasensorial para encontrar restaurantes nuevos. Hace un par de semanas pasamos por la calle Silva (junto a Callao) y nos encontramos con que el FresCo de toda la vida había desaparecido y que en su lugar había aparecido un local asiático postmoderno de llamativo color rojo con la palabra buffet en el rótulo que nos atraía como al gato las sardinas. Tal debió ser nuestra cara de sorpresa que uno de los integrantes del personal nos invitó muy amablemante a pasar y verlo para apreciar mejor su original concepto de restauración y la reforma del local. Acababan de abrir esa misma semana. El sábado pasado, tras ser “atacados” por una camarera de un buffet chino de Príncipe Pío para que nos quedáramos a cenar, recordamos la diferencia de trato que habíamos recibido en ¡Ke wok! y se nos antojó ir a cenar allí. No sin antes pasar por la tienda asiática de Príncipe Pío y comprar una medusa (atentos al blog si queréis saber sus próximas -y últimas- aventuras). La experiencia fue altamente recomendable.

¡Ke wok! es un buffet de comida asiática y como todo buen buffet que se precie tiene comida para todos los gustos. Pero su fuerte y la verdadera base de su originalidad es la preparación instantánea al wok y al teppanyaki (a la plancha) de ingredientes frescos. Así podemos encontrar un gran mostrador con carne, mariscos, verduras y setas de los que elegimos los que queramos. Luego debemos acercarnos al mostrador donde dos cocineros especializados nos lo preparan en un teppanyaki o en un wok en un santiamén pudiendo elegir una salsa entre curry, teriyaki, ostras, soja y thai picante. El resultado es siempre delicioso por muy extraña que haya sido nuestra elección de los ingredientes. Cabe destacar la presencia de setas orientales que nos son habituales en los restaurantes asiáticos como la oreja de madera blanca y la calidad de sus mariscos (almejas, sepias, calamares, navajas, langostinos…) de los cuales probamos todos sin temor y todos nos sentaron perfectamente. Su carne para la plancha también es una delicia. Aunque es posible que no siempre encontréis los mismos ingredientes, puesto que los van cambiando según lo que se encuentre en cada momento en el mercado.

Para los fans de la comida más típica no falta el sushi con amplia variedad de makis, con presencia también de nigiri y sashimi. Por supuesto con gari, wasabi y soja para acompañar al gusto. Quizá lo que más ilusión nos hizo en este sentido sea el horno de vapor que se va rellenando de empanadillas y shao may y que podemos ir cogiendo a nuestro antojo según van estando cocidas. Los rollitos vietnamitas (rellenos de fideos de soja) de los que en un restaurante de carta nos pondrían en parejita por al menos 9 euros, también están muy buenos (teniendo en cuenta la antelación con que se hacen). De postre (si no habéis reventado antes) lichis y madroños en almíbar, gelatina, helados y… gominolas (que teniendo en cuenta que el postre suele ser el punto débil de los buffets son un detalle de apreciar).

En resumen, los buffets asiáticos no suelen tener una calidad equilibrada en todos sus platos ni posibilidad de que una persona que no sea demasiado dada a los sabores orientales pueda comer a sus anchas. En el caso de ¡Ke wok! como tú mismo elijes los ingredientes y el aderezo puedes comer desde un entrecot a la plancha a un wok de todo los más raro que encontremos bañado con salsa teriyaki. En mi caso solo eché de menos algo de tofu, medusa y wakame (pero por un precio así no se puede pedir peras al olmo). La carta de vinos es demasiado occidental, un buen sake completaría una experiencia más oriental. Obviamente si lo que queréis es comer sushi o noodles es mejor ir a un sitio especializado, pero si simplemente queréis impregnaros en el sabor de Asia este sitio merece la pena.
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¡Ke wok!
Buffet asiático
Precio (8,95 entre semana-12,95 noches, fines de semana y festivos)
Relación calidad-precio: Muy buena
c/ Silva 18. Metros Santo Domingo (línea 2) y Callao (líneas 3 y 5)
A veces tenemos una pared vacía que no nos gusta o que queremos proteger o incluso una cama a la que le hace falta un cabecero informal y barato. Por otro lado, nuestras casas son cada vez menos amplias y en muchas ocasiones prescindimos de tener plantas sólo porque no sabemos donde meterlas. A nosotros se nos ocurrió una solución intermedia muy barata dando una nueva utilidad a algunos artilugios de Ikea. Os presentamos nuestro jardín vertical con luz.

A decir verdad lo que queríamos era proteger una pared algo débil en un comedor muy pequeño en el que era prácticamente inevitable rozarse con ella al ir y venir o al mover las sillas. Nuestra primera idea fue colocar varios cabeceros Mandal uno encima de otro como lo hacen los propios diseñadores de Ikea, pero el precio era desorbitado y los listones de madera estaban demasiado juntos por lo que la sensación sería muy agobiante. Así que se nos ocurrió comprar un somier Bodö de listones paralelos que, de hecho, es el más barato de la tienda (no tiene pinta de ser tampoco demasiado cómodo), unos 50 €, y montarlo por completo excepto las patas (Aunque no lo veáis en la página web de Ikea España en Ikea de San Sebastián de los Reyes en Madrid lo tenían, al menos, hasta la semana pasada). Una vez montado tratamos los listones con una cera natural incolora para protegerlos del polvo y con mucho cuidado lo atornillamos a la pared en seis puntos con ayuda de unos buenos tacos y tornillos de 5 cm de largo.

Después usamos unos escurrecubiertos de acero galvanizado para colgar (tipo Fintorp): con unos alicates abrimos las sujecciones y las doblamos de forma que se adaptaran a la superficie de nuestra estrucutra y que al colgarlas estuvieran suficientemente fijas pero fueran fáciles de descolgar y mover a nuestro antojo. Dentro de cada uno colocamos una maceta con una planta, las enredaderas y plantas colgantes son especialmente adecuadas para este tipo de estructura. Finalmente colocamos un foco de pinza Fas sujeto a los últimos listones, que al ser una muy móvil da la posibilidad de crear una iluminación indirecta enfocándolo hacia la pared o directa sobre la mesa del comedor para iluminar las cenas de verano.
Vuelve el cine de verano a Madrid, un plan fantástico para estas noches algo más cortas y un poco más fresquitas. Si os gusta el cine de ciencia ficción y suspense, este año han preparado de nuevo un interesante cartel para acercarnos a este género. Durante la semana del 5 al 10 de Julio podremos disfrutar en la explanada del Complejo El Águila (si no habéis estado nunca merece la pena pasarse por ahí de día y visitar alguna exposición o simplemente ver la restauración de la fábrica) del ciclo Noches de Cine Fantástico.

No sólo os recomendamos que vayáis a este festival de Cine Fantástico (heredero del ciclo de cine fantástico del Jardín Botánico de la Universidad Complutense) sino a cualquiera de los ciclos de cine de verano o al aire libre que se dispersan en época estival por la Comunidad de Madrid.
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Noches de cine fantástico. Explanada del Complejo El Águila. Calle Ramirez de Prado, 3. Madrid. Del 5 al 10 de Julio de 2011 a las 22:15.
Parece que cada vez somos más las personas que nos planteamos coger la bici en nuestros desplazamientos cotidianos dentro de nuestras ciudades o pueblos. En sitios como Barcelona o San Sebastián ya hace mucho tiempo que se promueve el transporte saludable, y en ciudades como Madrid, donde parecía imposible que convivieran coches, peatones y ciclistas, últimamente ha subido la cantidad de estos últimos y el respeto de todos. Así que, ahora que la bici se convierte en parte de nuestra forma de ser, también debe transmitirla, por eso hemos ideado una forma original de tunearla, empezando por uno de sus accesorios obligatorios, el timbre.

Para customizar nuestro timbre de bicicleta no necesitamos más que: un timbre de bicicleta metálico sin pintar, papel de lija, pinturas acrílicas al agua, cinta de carrocero, pinceles o brochas de espuma y barniz incoloro o laca para fimo. Si pensamos usarlo como regalo estaría bien disponer de alguna cajita de cartón donde quepa el timbre, folletos publicitarios o cartones usados y un cordón de zapato del mismo color que las pinturas que vayamos a usar.
-Comenzamos por proteger las partes del timbre que no vayamos a pintar (como las de sujección) con cinta de carrocero. En nuestro caso también hemos protegido el pulsador porque al ser un elemento que está simpre en contacto con la mano puede dañarse la pintura o escurrírsenos el dedo cuando vamos a timbrar y resultar peligroso, pero eso va al gusto de cada uno.
-Luego lijamos las partes a pintar para que la pintura se adhiera mejor con una lija fina.
-Pintamos toda la superficie del timbre de blanco para darle una imprimación y que los colores adhieran correctamente.
-Una vez decidido el motivo a pintar (los motivos circulares siempre son más fáciles y quedan mejor) nos ponemos manos a la obra con toda la maestría que nos caracteriza.
-Cuando la pintura esté seca damos un par de manos de barniz incoloro o laca para fimo para que nos quede un resultado más brillante y, si no water, sí weatherproof.

-Como en nuestro caso íbamos a prepararlo para regalo hemos usado una caja de cartón reciclado lisa y la hemos decorado con una pegatina hecha con varios papeles de colores superpuestos formando el mismo dibujo que el motivo con el que hemos decorado el timbre. Para la pegatina hemos reciclado el papel de un folleto publicitario y una caja de cereales vacía. Así nuestra caja será más ecológica y con un toque más artesanal. Y nos ahorramos comprar cartulinas xD.
-Por último hemos dado una capa de brillo a la pegatina pegándola en una de las esquinas de la caja y la hemos cerrado con un cordón de zapato a modo de lacito.
Hemos hecho dos modelos diferentes para que veáis el acabado uno cambia el aspecto del timbre por completo. El otro le da un toque de color solo a la parte central destacando el material metálico del propio timbre. En nuestro caso, como no podía ser de otra forma, hemos hecho los timbres customizados de Colorsandía. Pero es divertido idear otros modelos que pueden quedaros muy chulos.
Precio 20 € (iva incluido) ¿Quieres un timbre como estos? Puedes comprarlo pinchando
aquí.
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