Bednest: nuestra minicuna de colecho ecológica y desmontable

Durante el embarazo pasamos mucho tiempo intentando encontrar una solución perfecta para dormir durante los primeros meses tras el parto: cuna, minicuna, capazo, colecho… ninguna nos convencía o nos cabía bien en casa. Hasta que encontramos la cuna Bednest después de horas y horas buscando en Internet.

Bednest

Por un lado no sabíamos cuanto tiempo iba a durar esta primera etapa y si tendríamos mucho trabajo mientras el bebé aún tuviera que pasar en la cuna la mayor parte del tiempo. Teniendo la oficina en casa sabíamos que, al final, acabaríamos mezclando tareas y que lo mejor era poder moverle con facilidad entre el dormitorio, el despacho y el salón. Pero por otro lado, el acceso a nuestra habitación es muy estrecho y tiene un giro por lo que la mayor parte de las minicunas que hay en el mercado nos obligaban (incluso las que se pliegan en tijera) a dejarlas perpetuamente allí y buscar otra opción para el resto de zonas de la casa, teniendo que despertar al niño para desplazarle. La típica solución de usar el capazo del carrito en el salón, tampoco nos convencía porque al no tener ascensor pretendíamos dejarlo habitualmente en el coche -aunque finalmente estamos subiéndolo a diario porque resulta más cómodo y nos ahorramos el gimnasio-. Necesitábamos una cuna que se desprendiera de las patas.

Bednest cuna crib

El capazo de mimbre de toda la vida con una estructura de ruedas plegable parecía la mejor solución pero tenía varios inconvenientes: casi todos los que encontramos eran feos como el demonio (al más puro estilo siglo XIX con capotas y puntillas por todas partes), las patas y las ruedas eran en su mayor parte solo de adorno y era una opción bastante cara. Además nos gustaba la idea del semicolecho con cuna sidecar pero todas las que encontrábamos eran demasiado grandes. Imposibles no solo de mover sino de colocar junto a nuestra cama.

Como siempre, resulta que la evolución entre capazo y cuna sidecar existe, solo que en España no se vende. Quizá porque no somos demasiado exigentes, quizá porque nuestro mercado de artículos para bebés está viciado y monopolizado por pequeñas tiendas que trabajan siempre con las mismas marcas y que no arriesgan. Rectifico: la cuna sí se vende en España a través de un distribuidor online, pero éste no ofrece la opción más interesante y ecológica de Bednest: el alquiler.

Bednest cuna crib

¿Por qué alquilar una cuna Bednest?

No nos engañemos. Lo de “en casa del herrero cuchillo de palo” es solo un dicho. Y nos gusta más el diseño de lo que nuestro bolsillo se puede permitir. Por su aspecto escaninavo y su combinación blanco-roble, la cuna parece sacada de un catálogo de tendencias y por tanto su precio está acorde a su snobismo. Pero ¿quién quiere gastarse 400 euros en una cuna para un bebé al que aún no conoce, sin saber si le va a gustar, cuánto va a durarle o cómo deshacerse luego de ella?  Tiene gracia porque solemos seguir de cerca a los amigos de Decoratrix a los que tenemos el gusto de conocer, pero se nos había pasado su post sobre la cuna en 2013 y, de hecho, lo encontramos buscando confirmación de las medidas de la cuna Bednest, que son: ancho 47,5 cms. en las patas (44 cms. la cuna) x 86 cms. de largo, con altura adaptable en cada lado para poder inclinarla.

Es cierto que lo del alquiler suena a segunda mano y para un recién nacido siempre da cierta grimilla. Pero en este caso es el propio fabricante quien te alquila una cuna totalmente nueva durante 6 meses (ampliable a 7 de forma gratuita según las necesidades de tu bebé) y te la pasa a recoger pasado ese tiempo, sin ningún coste, para rehacer las piezas de madera (las de tela te las puedes quedar puesto que no las reciclan) y volverla a poner en el mercado. De esta forma matamos dos pájaros de un tiro: nos evitamos tener un armatoste en casa cuando el niño ya no quepa, y hacemos un favor al medio ambiente. En nuestro caso, Momotaro va camino de salirse de la cuna antes de cumplir los 5 meses con lo cual cada vez nos alegramos más de no haberla comprado.

¿Cómo lo hago?

Nuestra experiencia con la empresa ha sido hasta ahora muy buena (tanto que se merecen que se les recomiende, sin ánimo de lucro). Solo tienes que elegir la opción de alquiler en su web y añadir los extras que consideres oportuno. La cuna Bednest viene con un colchón de espuma ignífugo y dos sábanas bajeras en su precio básico de alquiler (130 €) a lo que puedes añadir colchón de fibra de coco (un poco duro para nuestro gusto, sobre todo ahora que conocemos el tema de la plagiocefalia), sábanas de algodón orgánico, bolsa de viaje, seguro de rotura… Indicas la fecha en la que quieres recibirla (ellos te aconsejan 2 o 3 semanas antes de la fecha probable de parto) y haces el pago como en cualquier tienda online. En nuestro caso hubo un problema con el suministro del colchón por lo que nos mandaron la cuna con un colchón normal sin cargo adicional, en la fecha indicada y luego nos dieron la opción de mandarnos el de coco más tarde o devolvernos el dinero. La atención al cliente es realmente buena, aunque en inglés. Y si, cosas de la vida, esperáis otro hijo o queréis quedárosla como extraño objeto de culto se puede pagar la diferencia y pasar a la opción de compra. Al contrario que en otras marcas con opción de alquiler donde lo que haces es pagar el total y luego esperar a que te devuelvan el dinero cuando ya no vas a usar el producto.

¿Inconvenientes?

Por supuesto, también los tiene porque nada es perfecto. Desde el punto de vista logístico: tienes que guardar la caja en la que te mandan la cuna Bednest para poder devolverla luego. Aunque siempre es preferible guardar una caja un máximo de 7 meses que una cuna durante toda la vida. Desde la experiencia de uso: la barrera abatible, que se puede bajar hasta la mitad, es bastante incómoda cuando queda sobre la cama por culpa del nervio central que es muy duro. Aunque bajes la barrera siempre queda a los lados estructura de madera, por lo que si tu bebé es muy largo es difícil sacarle teniendo que esquivarlos para no golpearle la cabeza. Estaría bien que fuera algo menos pesada (quizá reduciendo la cantidad de madera): durante el primer mes Momotaro se quedaba dormido en el salón y entre los dos lo llevábamos al dormitorio antes de acostarnos, pero desde que empezó a crecer tanto y admitió el quedarse solo en la habitación durante unas horas hemos dejado de hacerlo por su seguridad y por el bien de nuestras espaldas.

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Por lo demás y aún a falta de pasar el trámite de la devolución estamos convencidos de que, para nuestras necesidades, hicimos la mejor compra (perdón, alquiler) posible.

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