Paraguas grande y de viaje a la vez

¿Sois amantes de los paraguas pero no podéis soportar el tener que llevarlos todo el rato en la mano como si fueran un bastón? Hoy os traemos la solución. Vamos a hacer una correa para poder llevar nuestro paraguas a la espalda como si de un carcaj se tratara.

Odio los paraguas plegables. Son cómodos para llevarlos siempre encima aunque solo los saques de vez en cuando, pero no puedes pretender que aguanten un golpe de viento o que sus varillas no se rompan después de un par de años de uso, además siempre los pierdo. El invierno pasado me enamoré de un paraguas (por supuesto no era plegable) en La Bauhaus. Una preciosidad roja de 24 varillas, que abierto parece una sombrilla china y cerrado una katana. Sin embargo llevarlo en la mano en mis largos viajes de metro era todo un engorro y no quería tener que acabar dejándolo apartado en casa como un objeto de coleccionista. Por eso se me ocurrió customizarlo para poder colgármelo como una bandolera. El resultado es bastante cómodo y queda muy bien, por eso he pensado que a lo mejor os gustaría hacerlo con vuestros paraguas.

Para ello necesitaremos:
Un paraguas con cuerda para colgarlo (si no la tiene podemos probar a ponerle una alcayata redonda en el mango).
Unos alicates
Una cinta textil
de 1 o 2 cms de ancho de un color que quede bien con el del paraguas.
Un par de grapas dentadas o remaches
Una cadena (o una pulsera de eslabones)
Un mosquetón pequeño

La forma de montar nuestra bandolera es sencilla pero probablemente deberéis modificarla un poco ya que todos los paraguas no son iguales.
Lo primero es cortar la cinta de forma que tenga una longitud suficiente como para hacernos de bandolera y que nos la podamos poner y quitar facilmente pero que deje el paraguas pegado a la espalda. Con una longitud un poco mayor que la del propio paraguas sería suficiente, pero como cada uno tenemos nuestras propias medidas lo mejor es tomarnoslas para asegurarnos de no quedarnos cortos. Si vuestra cinta es sintética nunca está demás quemar los extremos para asegurarnos que no se nos deshilachan.

En mi caso ajusté la pulsera al extremo inferior del paraguas (entre el remate de la tela de la sombrilla y la punta de madera) para fijarla y corté el sobrante con unos alicates. Luego fijé la cinta a la cadena con una grapa dentada. También podéis pasarla por la cadena y remachar luego el extremo o simplemente coserla. El objetivo es que la cinta quede fija a la punta del paraguas.
Después fijé el mosquetón al otro extremo de la cinta. Como en el mango del paraguas tendremos una arandela (si teníamos un paraguas con cordón) o una alcayata redonda (si no lo teníamos y la hemos puesto), el mosquetón servirá para agarrar el mosquetón al mango cuando el paraguas esté cerrado y así podremos ponérnoslo como una bandolera.

Para abrirlo solo tendremos que soltar el mosquetón dejando que la cinta cuelgue solo del extremo inferior del paraguas y una vez abierto podemos agarrar el mosquetón a una varilla para que no se balancee y le de en la cabeza a los transeúntes cercanos (esto ya queda al gusto de cada uno o a sus ganas de pelearse con el vecino).

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2 Responses

  1. william dice:

    quiero in formacion sobre los paraguas mas grandes que tengas y de color azul para 15 o 20 unidades

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