Madrid Ciudad Educadora. Una exposición para reflexionar sobre la educación pública

Madrid Ciudad Educadora. El origen de la escuela pública y la innovación pedagógica

Madrid Ciudad Educadora es una exposición a la que probablemente solo quieran ir profesores pero a la que deberían acudir todos los padres madrileños con hijos en edad escolar y que resultará de interés a cualquiera que haya pasado por un colegio de esta ciudad que le guste su historia y que la ame y deteste como solo se puede hacer con las grandes urbes.


Hasta principios del siglo XX no había en Madrid colegios como actualmente los entendemos. Había pequeñas escuelas en pisos donde niños de todas las edades. Las aulas eran minúsculas, los pupitres estaban anclados al suelo y no había tiempo para el recreo. La muestra Madrid Ciudad Educadora nos cuenta la historia de la educación pública en Madrid tal y como la conocemos.
En esta etapa de cambio en la que más de la mitad de los españoles eran analfabetos surge en Madrid una revolución cultural que anima a grupos de pedagogos innovadores a juntarse para crear un nuevo tipo de educación. Se crean los primeros colegios llamados grupos escolares a las faldas de la Institución Libre de Enseñanza. La exposición Madrid Ciudad Educadora nos muestra como se gestan: Se edifican edificios especializados en la infancia y la educación, en los que se prueban nuevas metodologías como el aprendizaje en grupos, las actividades al aire libre, el juego libre, los comedores escolares…

Escuelas Bosque. Uno de los pocos centros públicos que sigue estando de moda. Todos los años desestima decenas de solicitudes por falta de plazas.

Es chocante ver como muchos de estos grupos escolares aplicaban ya a principios del siglo XX muchas técnicas educativas que hoy en día vinculamos más con pedagogías alternativas que con la enseñanza tradicional y que se perdieron durante el franquismo. Casi todos contaban con piscinas y termas en las que los escolares no sólo podían hacer ejercicio sino acceder a unos hábitos de higiene diaria que no eran posibles en la mayoría de sus casas. Se concibieron los primeros patios de recreo dentro de las instalaciones de los colegios. Los alumnos aprendían además de a leer y escribir a ser autónomos ayudando en el servicio y limpieza de los comedores y las diferentes edades se mezclaban para actividades conjuntas en las que los mayores leían en alto a los pequeños, o les ayudaban en el día a dia.

 

Una parte muy reveladora de la exposición Madrid Ciudad Educadora destaca que fueron los grupos escolares los que instauraron las figuras de los directores del colegio y de los claustros de profesores. Los profesionales de la pedagogía empezaron a trabajar de manera conjunta y además implicaron a las familias creando las primeras AMPA’s, esas que ahora escasean en los mismos colegios del centro que las vieron nacer.

Madrid Ciudad Educadora

Primeras AMPA’s. Un siglo después las AMPA’s de los colegios públicos tienden a desaparecer porque los padres implicados se aglutinan en la escuela privada y concertada

Pero quizá lo más interesante de esta exposición, sobre todo para los que vivimos en Madrid centro, es ver cómo esos grupos escolares siguen aún en pie educando nuevas generaciones. Ver cómo eran, como funcionaban, lo que perdieron con la guerra y la dictadura. Cómo muchos de sus profesores fueron denunciados por otros favorables al régimen y tuvieron que exiliarse o fueron fusilados. Y saber que esa historia puede perdurar en nuestros hijos y con nuestra ayuda, seguir innovando y generando valor. Por mucho que nos empeñemos en boicotear la educación pública en favor de la concertada. Y nos olvidemos de esta Madrid Ciudad Educadora que debiera seguir siéndolo, para todos y todas.

Madrid ciudad educadora. 1898/1938. Memoria de la escuela pública
Del sábado 23 de marzo de 2019 al domingo 1 de septiembre de 2019
Museo de Historia de Madrid
Calle de Fuencarral, 78
Metro tribunal

 

Reflexión sobre la escuela pública y el snobismo parental

Estamos en esa vorágine en la que se convierten los meses de marzo y abril todos los años para los padres con niños de 3 a 6 años que tienen que elegir colegio para su escolarización. Y digo bien (3 a 6 años) porque nos digan lo que nos digan los vecinos, la gente que vemos por las mañanas en el autobús y los amigos de los abuelos… la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años. Aunque por las miradas que recibimos con un niño de 3 que no ha ido a guardería parece que lo fuera desde los 6 meses.
Yo no voy a contar aquí nuestra situación e intenciones personales respecto a la escolarización con 3 años (ya la sabréis nuestra situación si habéis leído mi post sobre las Casas Grandes y tampoco necesito contar nuestras intenciones porque cuadran perfectamente con este post que escribió en su día Mamá Contracorriente). Pero al estar en contacto con mucha gente de mi zona cuyos peques cumplen este año 3 y que están en plena movilización de listados de coles, puntos y puertas abiertas veo a diario las tendencias y los intereses de esos padres. Y, quizá lo que más me ha llamado la atención, es la tendencia masiva a interesarse por la escuela privada y concertada para escolarizar a sus hijos. En muchos casos habiendo tomado ya la decisión de olvidar por completo la opción de la escuela pública.

El Colegio Jaime Vera ha tenido que cerrar 100 años después 1 línea en primaria e infantil porque ya no hay colas para conseguir plaza.

Vivo en un barrio céntrico de Madrid. No es una zona pija sino un barrio trabajador donde lo mismo nos hemos juntado antiguos alumnos de la pública, de la privada, nuevos vecinos que han llegado desde otros paises buscando un futuro mejor o al menos, igual… Lo que sí nos diferencia es un nivel cultural madio-alto y una amplísima información sobre cultura y pedagogía… Ya sea por autoconvicción o simplemente por tendencia, todos tendemos a la crianza respetuosa y hemos oído hablar de pedagogías Montessori, Waldorf, Pickler o Regio Emilia.
Y ahora cabe plantearse si es esa sobreinformación la que nos distancia de la escuela pública al plantearnos la escolarización de nuestros hijos. Una escuela pública en la que los equipos educativos han perdido la capacidad, o quizá la ilusión por venderse como motores de cambio social, por interesarse en atraer a padres informados e implicados con la educación de sus hijos. Unos padres que huyen de todo el que no sea como ellos. Que si son de origen español rechazan la pública porque se llena de niños de origen extranjero con los que creen que sus hijos no va a saber convivir (cuántas lecciones de realidad nos darían si les dejáramos). Que si son inmigrantes rechazan la pública por miedo a que les metan en el saco del estereotípico padre extranjero que no sabe ni le importa lo que hace su hijo en el cole porque bastante tiene con darle de comer a diario. ¿Nos ha convertido el acceso a la información en unos snobs?

Madrid Ciudad Educadora

Catálogo del proyecto de biblioteca circulante del Grupo Escolar Cervantes en el curso 1932/33. Préstamo de libros a las familias durante el curso escolar.

Cuando yo estudiaba, en mi cole público se solía decir que a los niños del cole concertado de enfrente no les dejaban salir al recreo sin rezar y les castigaban cara a la pared con libros en las manos como en el franquismo. Hoy las aulas de uno de los colegios católicos más cercano a mi casa se llenan de padres laicos porque va a dar una charla a Álvaro Bilbao, aunque las propias profesoras del colegio le rebaten las técnicas pedagógicas durante la ponencia. Y en las puertas abiertas hablan de pedagogía por proyectos, de aulas especiales para tea y aprendizaje manipulativo.
En el cole público más cercano a casa el aula de 3 años tiene un panel con la organización de los grupos de alumnos por rincones. Pero en la sesión de puertas abiertas su directora no nos explica sobre los métodos pedagógicos que siguen ni sobre cómo han introducido el método de algoritmo ABN siendo uno de los colegios pioneros en su implementación. Las técnicas de marketing de la escuela privada no calan en la pública y las pedagogías alternativas se desvirtúan convirtiéndose en moneda dedcambio para los colegios en los que importa más vender la plaza que ser honestos.  Al contrario, nos hablan del pasado del colegio que es en sí mismo una pieza de museo. De cómo el comisariado Madrid Ciudad Educadora les ha pedido prestada gran cantidad de documentos históricos para exponer en una muestra que nos recuerda que fueron los grupos escolares (los colegios que crecieron al albor de la institución libre de enseñanza) los que decidieron hace un siglo implantar la actividad del recreo y la edificación de patios internos para que los niños pudieran desarrollarse y jugar al aire libre, los que desanclaron los pupitres del suelo para que tuvieran la posibilidad de trabajar en grupos e incluyeron entre sus aulas a niños no matriculados para que tuvieran refugio y alimento durante la guerra.

Madrid Ciudad Educadora

Actividades de los escolares y otros niños alojados durante la guerra en las escuelas graduadas

Pero eso nos da igual porque no nos gusta mirar al pasado. Miramos al futuro, somos muy modernos y por eso nos gusta María Montessori (que, por cierto, murió en 1952) y perdemos la cabeza cual fans adolescentes si algún director menciona su nombre en unas puertas abiertas o habla usando expresiones como «educación en la diversidad», «apego» o «gestión de conflictos». Nos da igual que el colegio esté a 10 kms de nuestra casa y tengamos que meter a nuestros hijos en el coche con prisas 5 días a la semana, que el horario sea más largo que nuestra propia jornada laboral o que no podamos volver a llevarle de vacaciones para poder pagar el colegio. ¿Por qué pensamos que ahí va a ser más feliz que en el colegio viejo y anticuado de al lado de casa donde los directores se interesan más por su propia historia que por la de los italianos y donde los profesores tienen más trabajo intentando educar en la igualdad a niños diversos que educar en la diversidad a niños que son prácticamente iguales?

¿Y vosotros? ¿Preferís la escuela pública o la privada?

 

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